Arquitectura y amor

Arquitectura y amor


Arquitectura y amor son dos palabras que, por sí solas, suele costar asociar pero se debe pensar que la arquitectura acompaña a las personas en todas las etapas de sus vidas y que, por ejemplo, mucha gente decide cambiar de residencia cuando cree encontrar el amor.

Una casa para cada momento

Hoy en día, podemos decir que la arquitectura es el fruto de las transformaciones económicas, sociales y psicológicas de la sociedad en el tiempo. Y lo mismo pasa a nivel más personal, la arquitectura cambia a medida que lo hace el individuo. Es decir, las personas viven, crecen y maduran y se desarrollan en diferentes ambientes y tienen la necesidad de elegir un hogar diferente para cada etapa de la vida. De esta manera, se puede decir que el individuo cambia o se adapta a un ambiente según sus necesidades. Básicamente, las necesidades de un estudiante universitario que vive fuera de casa no son las mismas que las de una pareja que decide vivir juntos o las necesidades de unos recién casados. Comparen ustedes mismos las diferencias. De esta manera, se puede entender como arquitectura y amor, también pueden ir de la mano sin el corazon roto.

Apartamento de solteros

Y es que, la necesidad de una vivienda es algo evidente y básico en la vida de las personas. Sin embargo, con el incremento desmesurado de los precios en los últimos años han comenzado a aparecer nuevas opciones de residencia algo más económicas para el soltero pero también muy poco generosas en cuanto a espacio vital. Pequeños apartamentos, espaciosos lofts, buhardillas o trasteros son algunas de las formas en las que los solteros y parejas de hoy en día se han adaptado. A fin de cuentas, espacios acogedores donde encontrar el espacio personal y la independencia en una etapa dulce de la vida. La arquitectura tiene cada vez más en cuenta a los nuevos singles (solteros) y a las nuevas formaciones de parejas sin hijos que deciden vivir juntos.

Niditos de amor

Sin embargo, cuando las personas creen encontrar el amor y deciden no sólo formar pareja sino formar una familia, las necesidades cambian totalmente. La arquitectura y el amor no están reñidos, simplemente hay que buscar una residencia adaptada a las necesidades o previsiones de futuro: niños, familias numerosas, espacios personales… Normalmente, cuando se habla de casa indirectamente se entiende que es una propiedad privada donde albergar una familia. Las casas familiares deben estar equipadas y adaptadas para hacer más fácil la vida en común de la unidad familiar.